Había muchas buenas iniciativas. Faltaba una forma compartida de elegir.
Priorizar apuestas

El desafío
Las iniciativas se multiplicaban y los recursos no. Cada propuesta parecía urgente desde su propia área. Sin una referencia compartida, el portafolio crecía más rápido que la capacidad de ejecutarlo.
Nuestro aporte
Pusimos sobre la mesa las tensiones entre resultados presentes y crecimiento futuro. Con la dirección, hicimos explícitas las condiciones que justificaban cada apuesta y los criterios necesarios para priorizar sin depender de la fuerza de cada propuesta.
Lo que quedó
Quedó un portafolio más enfocado, con razones claras para avanzar, esperar o detener una iniciativa. Las nuevas propuestas pudieron evaluarse con criterios compartidos, más allá de quién las impulsara.
Si reconoces una situación parecida en tu organización, nos interesará escucharla.
Las conversaciones más valiosas suelen empezar con una tensión concreta.
